lunes, 5 de mayo de 2014

Cien años de magia

No escribí el artículo antes quizás por la falta de palabras adecuadas, quizás por el pequeño shock inicial (aunque haya sido un fallecimiento, cómo decirlo, "natural" por la avanzada edad y salud). Pero indudablemente uno nunca se lo espera, lee la noticia dos veces, queda como congelado, revisa otras fuentes, espera... como si tales acciones pusieran el reloj a girar en el sentido contrario.

Mi anterior publicación fue un homenaje a Manuel García Ferre, alguien que marcó el inicio de mi adolescencia, tristemente por su deceso. Hoy deseo hacer lo mismo para con otro escritor, pero no cualquier escritor, sino uno que a pesar de haber leído un solo libro de él y varios pensamientos aislados, construyó parte de mi respeto y amor por la literatura, y al cuál considero uno de los mejores escritores de todos los tiempos, de Latinoamerica y el mundo. Dicho esto, les habló de Gabriel García Márquez.


Aún hoy trato de recordar cómo llegó ese libro a mis manos, Cien años de soledad. Lo que sí estoy seguro, es que fue uno de los pocos libros en mi vida que me obligó a detenerme en varios de sus párrafos o capítulos enteros y volver a releerlos. Era fascinante, molesto, y a la vez mágico cómo García Márquez me manipulaba, a la par de los personajes, la palabra y el tiempo. Sí, el tiempo. Porque si hay algo que caracteriza a esta saga de la familia Buendía, de los Aurelianos y las Amarantas, es el tiempo. El autor no tiene inconvenientes en tomarlo como una especie de personaje más, como algo natural de la historia, creando una obra que no solo traspasa las fronteras de sus propias palabras, sino la de la vida del lector mismo.


Sus personajes son una delicia, con personalidades, virtudes y defectos muy bien definidos, marcados a través de las distintas generaciones que se suceden, siete en total, por sus nombres (Aureliano, José Arcadio...). El realismo y la ficción están íntimamente entrelazados a lo largo de toda la narración, haciendo que el lector lo asuma como una realidad más, por más inverosímil que sea. Relaciones entre familiares (incesto), locuras y enfermedades mentales reales o imaginarias, y por supuesto la soledad, son temas recurrentes dentro del libro, tratados de forma magistral y hasta se diría osada por lo novedoso del acercamiento. Un universo rico, amplio, que atrapa y arrastra al lector a través de sus historias, llegando al final casi sin respiro y asumiendo que es una de las mejores obras literarias jamás escritas.

Con este libro, García Márquez se hizo merecedor de varios premios, entre ellos el Premio Nobel a la Literatura en 1982 por su obra completa.
Grandes escritores como Pablo Neruda, Mario Benedetti o Mario Vargas Llosa han brindado múltiples críticas sobre esta novela, todas ellas alabando su grandeza y catalogándola como un exponente único de su tiempo y del siglo («El Quijote de nuestro tiempo», P. Neruda)

Aún con todas estas palabras, me quedo corto al describir la grandeza literaria de García Marquez, y en particular de esta obra. Hace poco, el pasado 17 de Abril, el autor dejaba esta vida, seguramente rodeado de sus familiares y amigos; generando una gran tristeza en la literatura mundial. Pero para alegría de todos nosotros, sus libros están y estarán en la biblioteca más cercana (la del barrio, la de un amigo, la de una profesora), esperando deleitar no solo al lector más asiduo, sino también al iniciante que desee recorrer este hermoso camino sin retorno: el de leer.

Adiós Gabo! Voy por uno de tus mundos.


«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo»