lunes, 1 de abril de 2013

Una anécdota de mi vida sobre Manuel García Ferre

Hace unos días falleció un gran dibujante e historietista argentino y mundial, don Manuel García Ferré.

Para mí fue una noticia triste. Recuerdo haber dicho en Facebook que no iba a ingresar a la red social por esos días, para tomarme un descanso aprovechando que muchos colegas y amigos se desconectaban por motivo de semana santa, pero esa tarde lo abrí para buscar un mensaje. Y vi la noticia del fallecimiento.

Un párrafo aparte para decir que me parece muy raro la forma que ha evolucionado la forma de enterarnos de cosas: desde la radio, el televisor, el boca a boca, todos vigentes hasta hoy, pero poco a poco desplazados por las redes sociales y el "instante" que generan, como Facebook y sobre todo Twitter, donde las mismas personas son las encargadas de difundir y consumir. No es extraño entonces que Google apueste por socializar todos sus servicios con una capa de G+, matando grandes herramientas como Reader si es necesario.

La cuestión es que automáticamente recordé con una sonrisa una historia de mi adolescencia, que paso a compartirla con ustedes:

Corría el año 2001, y la Revista Anteojito anunciaba su vuelta. Nunca la había comprado, pero recuerdo que tuve muchísimas ganas de hacerlo.
Por aquel entonces salía semanalmente y costaba $3,90 pesos argentinos.

Yo no tenía ni veinte centavos. Pero mis ganas podían mas, así que idee un plan: todos los días mis padres me daban $0,50 para ir y volver a la escuela en colectivo. Decidí caminar y ahorrar esas monedas. Así que, a las 6:30am, salía de casa y enfilaba para la escuela; a veces con un lindo frío, pero mi objetivo era mas poderoso. Tenia dos kilómetros hasta el colegio.
El retorno era el mismo.

Aun así, con eso juntaba $2,50, cosa que no cubría los $3,90 que necesitaba. Entonces hacía lo mismo para ir a "gimnasia" (Educación Física), y al tener dos clases por semana, sumaba otro peso al ahorro.



Ahora si, disponía de $3,50. Conseguir $0,40 creo se me hacía más ameno, porque la cuestión es que logre comprar 35 revistas de las 50 ediciones que salieron ese año, el último también en que se imprimieron (creo después cerró la editorial).

Cabe aclarar que mi viejo no tenía laburo fijo, por eso todo esto para conseguir los $3,90. Y además, la que me tenía que bancar en la escuela para no gastar en alguna cosa, como algún alfajor y turrón que tuviera ganas. Por aquel entonces tenía 13 años.

Y bueno, hasta el día de hoy conservo esas 35 revistas, todos los coleccionables que vinieron juntos también (hubo uno hermoso que hablaba del futuro, y con cada capítulo yo quedaba fascinado por lo que veía), el libro Gordo de Petete que salió para completar con figuritas autoadhesivas, y hasta hace un año o dos tenía todos los fascículos Trapito (creo los regalé a mi sobrina).

Ah! Y en el año 2000 (si no me falla la memoria) la lleve a mi hermana a ver Manuelita al cine. Estoy casi seguro era la primera vez que veía una película en pantalla grande. Pero quede fascinado con la historia y los dibujos... lo que si, esperaba mis amigos no se enteraran (jaja!).

En fin, este es mi pequeño homenaje a Manuel García Ferré. Que, de existir un mas allá, esta junto al Negro Fontanarrosa haciendo grandes cosas para el Tata.